miércoles, 6 de febrero de 2008

'’EL IMPLANTE NO SIRVE PARA TODOS LOS SORDOS'’


Leopoldo Cordero, es considerado el máximo referente latinoamericano en implantes de cócleas y llegó a Salta en el marco del XV Encuentro Nacional de profesionales del Lenguaje y la Audición y III Encuentro Internacional Educativo de dichos especialistas. En diálogo con El Tribuno dio un panorama general de la población sorda en Argentina y habló sobre la importancia del implante de cócleas.

-¿Cuál es el espíritu de su disertación “Implante coclear: mito y realidad”?

-Hablo de mito y realidad porque el implante tiene muchos años de experiencia y vigencia. Es un elemento que se categorizó con buenos resultados pero que también tiene inconvenientes como la adaptación al aparato, la rehabilitación posterior y otros detalles. No todos los casos son los mismos. No basta ser hipoacúsico para hacerse el implante coclear, sino que se tienen que reunir una serie de características para que el implante sirva. No se puede generalizar, el implante no sirve para todos los sordos. Por otro lado, es importante definir que el implante no es la cura de la sordera. Hay que desmitificar la utilidad y la vigencia de los años del implante que se ha constituido dentro del elemento de uso corriente para el especialista. Tienen que entender que debe hacerse un diagnóstico individual y sobre ese diagnóstico, el pronóstico y las posibilidades de cada paciente.

-¿Qué es un implante coclear?

-Es un dispositivo electrónico por el cual se reemplazan las células lesionadas dentro de las cócleas (una especie de caracol dentro del oído) y estimulan directamente en el labio auditivo. Entonces da información a través de un estímulo eléctrico que cuando llega al nervio auditivo se transforma en información sonora, es decir, reemplaza la audición normal que debe tener el paciente.

-Desde un criterio audiológico, ¿qué momento es adecuado para realizar el implante?

-Desde un criterio audiológico, cuando hay pérdida severa o profunda. Y, de un criterio desde el punto de vista etario, cuando hacemos un diagnóstico temprano porque nosotros tenemos la posibilidad de diagnosticar la sordera en los primeros días de vida. En ese caso, equipamos desde los primeros meses con audífonos, y si no resulta después de 4 ó 5 meses de uso y estimulación auditiva que hace el audífono, recién pensamos en el implante. Es decir, que el implante debe colocarse después de que se sigan estas etapas: el diagnóstico de la sordera, la estimulación auditiva y el uso del audífono.Cuanto antes se defina mejor. Al implantar tempranamente a los niños por debajo de los tres años, las posibilidades del desarrollo linguístico son mayores, porque la madurez neurológicas, el aprendizaje y los elementos más importantes que tienen que ver con la comunicación, se analizan en los primeros años de vida. Los implantes tardíos son como más perezosos. No es que no sirvan, pero por eso hay que evaluar en cada paciente. Qué edad tienen y para qué le servirá el implante.

-En Argentina coexisten diferentes realidades de la población sorda….

-Sí. Hay una que tiene que ver con la cultura del sordo que es la lengua asignada, que es una lengua propia y yo creo que debe ser respetada. Esta corresponde a todos aquellos que genéticamente transmiten la sordera -de padres sordos con hijos sordos-. Ellos tienen una forma específica de comunicar. Es una comunidad en desarrollo y tienen que tener el máximo de posibilidades para que su desarrollo sea sin discriminaciones.La otra es de padres oyentes con hijos que al nacer presentan esta dificultad, y que eligen la posibilidad de desarrollo auditivo y oral: el implante coclear. Pero al momento de la adolescencia, donde se discuten las identidades, se dan cuenta que el implante no los saca de ser sordos. Se identifican con la comunidad sorda y también muchas veces aprenden lengua de señas para comunicarse antes de ser implantados. Entonces, tiene que haber una comunión en la búsqueda para que los resultados generales sean mejores con un trabajo de forma conjunta. De todas maneras es una elección que tienen los padres y adultos. Muchos adultos se implantan con desarrollo de sordera progresivas, con el desarrollo del lenguaje completo y el implante les significa una utilidad fantástica para conectarse nuevamente con la comunicación cuando a través de sus audífonos ya no podían hacerlo.

-¿Hay registros que indiquen la cantidad de la población sorda en la Argentina?

-En cuanto a cantidad no. Se sabe el promedio de nacimientos de niños con dificultades auditivos que es del 1 al 2 por mil de cada nacido, que tienen la posibilidad de desarrollar sordera o que tienen alto riesgos de infecciones o desarrollo prematuro. En este último caso el porcentaje aumenta de 5 a 8%. En Argentina el caudal de pacientes hipoacúsicos es muy importante. La hipoacusia es uno de los problemas de nacimiento más frecuentes.

-¿Y en Salta, cuál es la realidad?

-La realidad es que Salta no tiene todavía una organización respecto al diagnóstico temprano, adecuada en cada sanatorio. A nivel provincial deberían hacerse diagnósticos al momento de nacer. No tienen seguimiento y existen dificultades en cuanto al equipamiento. Es decir, cuando se pide un audífono cuesta conseguirlo, y cuando se lo consigue, el paciente tiene problemas de rehabilitación. De hecho, en 2009 se hará un congreso de otorrinofonoaudiológico pediátrico donde se hará incapié en estos temas. El año que viene realizaremos un curso para fonoaudiológos que tiene que ver con el diagnóstico temprano y la rehabilitación. Esos son los puntos que hay que reforzar para que no existan dificultades con estos pacientes.
Fuente: tecnosord

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